Carta abierta a Ricardo Rojo, autor de “Mi amigo el Che”: Los revolucionarios tienen compañeros, no “amigos”…

Compañeros:
Nos es grato compartir con ustedes la Carta abierta a Ricardo Rojo, que facilitara la familia Méndez, la cual nos sirve para desenmascarar las mentiras que los amigos del capitalismo lanzan indiscriminadamente.

Como personas que hacemos solidaridad con Cuba, debemos conocer los hechos tal cual sucedieron, ya que pertenecen a la historia y a aquellos que la escribieron.



Ellos y el Che, merecen todo nuestro reconocimiento y respeto. Es así que decidimos compartirla en el 35° aniversario del paso a la inmortalidad de nuestro querido Comandante.

¡¡¡¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!!!!

Gloria Alcaráz, Mirta Gogorza, Mario Morínigo
P/”Aprendimos a quererte” Sáenz Peña - Chaco - Argentina

Carta abierta a Ricardo Rojo

Los revolucionarios tienen compañeros, no “amigos”…

Salta, Cárcel Penitenciaria, 8 de julio de 1968.

Señor
Ricardo Rojo:

Al fin ha llegado a nuestras manos un ejemplar de su libro. Nuestra primera impresión recibida a través de la lectura del resumen aparecido en “Siete Días”, se ha visto lamentablemente confirmada.

No pretendemos ahora hacer una crítica formal. En primer lugar porque no somos críticos literarios; y en segundo lugar porque nuestra preocupación fundamental es otra. Ud. la conoce porque algo de esto hemos hablado en nuestras breves entrevistas. A través de ellas creíamos y Ud. aún lo afirma, que nos movían las mismas inquietudes. Ahora tenemos la certeza de que aquella apreciación nuestra fue errónea. Y como esa certeza surge de la lectura de su libro, analizaremos su contenido en aquellas partes que nos afectan directamente, y en cuanto a su intención general: “Dar a conocer el mensaje personal y político del Che”. Lo hacemos porque callarnos significaría complicarnos con la mentira consciente e inconscientemente expresada por Ud.; además, de deslealtad con nuestros compañeros - nuestros hermanos mayores Che y Segundo, Hermes y otros - como así también con nosotros mismos.

No se trata de rendirle honores a nadie. Entre nosotros los honores se rinden de otra manera: haciendo la Revolución. Se trata simplemente de rescatar la verdad; de ubicar a los individuos y a los hechos como realmente fueron; sin subjetivismos deformantes.

Cuando no conocemos algo tratamos de informarnos, pero a falta de información, jamás daremos crédito a las versiones de nuestros enemigos. Ud. parece que sí, y saca conclusiones de la guerrilla en la Argentina. Sobre esto creemos que tenemos indiscutido conocimiento en cuanto a la forma de su constitución; a los hechos que protagonizamos y al pensamiento de su jefe; nuestro Comandante Segundo. Ud., sin duda, tuvo que inventar la historia y para ello se valió de todos los elementos dados por Gendarmería. Porque Ud. jamás comprendió cabalmente una concepción estratégica y mucho menos a los hombres que esta concepción requería. Quiso evitar que el mito sepultara al hombre y terminó sepultando al hombre bajo un mito que lo niega.

La guerrilla en Argentina, es una consecuencia de una línea estratégica global para la Revolución en América Latina. Esta línea estratégica fue concebida por los revolucionarios cubanos hace bastante tiempo. Ya en 1960, el Che tenía esta concepción elaborada y a partir de ella procedió en consecuencia. Masetti, amigo y compañero del Che, no era ajeno a la misma. Pero no sólo la conoció sinó que la emprendió y la abrazó como propia. De aquí a intentar su realización hay un paso. La decisión de hacer; y Masetti tuvo la decisión suficiente.

Ya en 1960 comienza a dar sus primeros pasos. Para entonces sabía muy bien lo que debía hacer. Llegaban además a Cuba en esa época muchos turistas revolucionarios y a través de ellos se conocía la situación general de nuestro país. Algunas tareas de solidaridad revolucionaria ( por ejemplo: Guerra de Liberación Argelina) lo distraen momentáneamente de su propósito fundamental. Recién en 1962 se abocó directamente a esta tarea.

No es pues, la renuncia a “Prensa Latina” lo que decide su camino, forma caprichosa de hacer las cosas, sinó la consecuencia práctica de una concepción madura. De todos modos dejaría “Prensa Latina” para concretar su plan. Recordamos algo que siempre nos decía: ” Cuidado con los periodistas”. Los periodistas profesionales son, ante todo, periodistas: “Para ser revolucionarios hay que sacrificar al periodista”. Él antes de renuncia a “Prensa Latina” había sacrificado ya al periodista.

En mayo de 1962, uno de nosotros ingresó al E.G.P. [Ejército Guerrillero de los Pobres] Nuestro conocimento, es por lo tanto directo; y no de segunda mano o producto de la fantasía.

Inmediatamente después de superada la crisis de Octubre y en el primer vuelo de la “Cubana de aviación”, salieron Segundo y cinco compañeros más (de los cuales uno era cubano, Hermes Peña, Capitán) hacia la Argentina. Desde entonces nunca más volvió a Cuba. Nos preguntamos ahora si Segundo poseía el don de la ubicuidad o Ud. miente. ¿Cómo podría Ud. reunirse con Segundo y el Che en 1963 si Segundo ya no estaba allí?

Pero está visto que quien comienza mintiendo necesita seguir mintiendo. En estoevidentemente le hace honor a su maestro el Dr. Frondizi, “sin duda maestro de una generación de políticos jóvenes”.

Ya metido en la fábula hay que explicar el nombre de Segundo. Nada más fácil entonces que acudir a Gendarmería. Si hay un Comandante Segundo, tiene que haber un Primero. ¿Y qué otro que el mismo Che pudiera ser el Primero? Argumento infantil y probativo, pero útil a los fines de la reacción. Pero la verdad es esta:

Al ingresar al E.G.P., cada miembro adoptaba un nombre de guerra: y Masetti eligió el de Segundo por el siguiente motivo: el Che que en ese entonces realizaba tareas imprescindibles para la Revolución Cubana, pertenecía en forma “honoraria al E.G.P.”, conociéndoselo a este fin con el nombre clave de Martín Fierro, prototipo del gaucho argentino. Masetti eligió el de otro gaucho famoso y Segundo Sombra lo era. Varios de nosotros seguimos el ejemplo. Luego Masetti fue conocido simplemenete por “Segundo” y además, fue, realmente nuestro primero y único Comandante.

Y sigue avanzando en su mentira sorprendiendo a los lectores en su buena fe. Es en el relato de los hechos donde llega a límites increíbles y donde aparece con más claridad su arma fundamental; la misma de los imperialistas y la reacción: la mentira.

Masetti entonces dejá de ser un revolucionario, consecuente con su concepción revolucionaria para convertirse en un neurótico prepotente y cruel cuando no sádico. Así mueren inexplicablemente (¿asesinato?) “Pupi” y “Nardo”. Entonces el relato alcanza el nivel del melodrama, de la fotonovela. Los supuestos “fusilados” se convierten en mártires que saben morir y Segundo el asesino. Ud. no tiene ni la más remota idea de lo que es moral revolucionaria y es en base a este desconocimiento y sin duda a su propia moral, que logra hacer semejantes trasposiciones de personalidad. ¿De dónde salen semejantes relatos?

También esta vez ( ¿casualidad?) de la novela de Gendarmería. ¿ Y qué más sale de allí? La muerte de Jorge y Hermes. Ud. repite sistemáticamente la novela y nos asombra nuevamente que la repita porque de esto habíamos hablado. Ud. eligió la versión de Gendarmería porque creyó en ella y porque le servía para abonar su propia toería de la revolución. Dice Gendarmería que Hermes disparó veintiocho tiros de su M2 antes de morir y Jorge cuatro de su revólver 38M.

Nosotros no estuvimos en el lugar de los hechos como para hacer un relato fiel, pero sabemos que la versión es falsa por una razón muy sencilla que dimos a los propios gendarmes. La única arma que Jorge poseía era un revólver S. & W. Colt 38. Este revólver estaba inutilizado desde hacía varios días. Con esa arma no se podía disparar. ¿Porqué Gendarmeria dio esa versión ? Sencillamente para su propia coherencia. Ellos atacan los procedimientos guerrilleros (emboscadas) pues los consideran actos cobardes e inhumanos . ¿Cómo podrían decir entonces que Jorge y Hermes cayeron en una emboscada tendida por ellos?

Señor Rojo: Si Ud. hubiese conocido a los hombres, habría supuesto mejor. Pero no partió de suposiciones sino de versiones de los enemigos del Che y de la revolución. Así, los hombres de la revolución actúan caprichosamente en su novela por extrañas motivaciones; desplazados de sus funciones por desinteligencias en el campo socialista; despojados de una concepción madura.

La muerte de Masetti y del Che resultan inútiles y aparecen como el grito solitario de tozudos empedernidos abandonados por sus propios compañeros. No son el producto de una concepción nueva de la vida y del hombre a la cual ellos fueron fieles, sino el producto del romanticismo y de las componendas de los países socialistas con el imperialismo. Masetti muere según Ud. por cumplir con el Che y no por una consecuencia revolucionaria.

El Che muere por sus desinteligencias con Fidel. ¡Qué poco conoció Ud. al Che!

Si en nuestro caso se ajustó en su relato al relato de Gendarmería , en el caso del Che repitió la historia de la CIA.

El Che resulta así la víctima propiciatoria de los problemas de Cuba con la URSS y la China. Su llamado de crear uno, dos, tres, muchos Vietnam, no sería el fruto de una concepción estratégica, sino una queja contra soviéticos y chinos, vale decir, expresión de su propia soledad.

En realidad es un alegato contra los pseudo-revolucionarios y los “amigos” como Ud. A los Vietnam no los tienen que fabricar los soviéticos, ni los chinos, ni los cubanos, sino nosotros, los pueblos que tenemos que hacer nuestra revolución.

Queremos que sepa otra cosa más. Los revolucionarios tienen compañeros no “amigos”. Ud. no fue compañero del Che; por eso no puede apreciar su verdadera personalidad. Por compañeros nosotros entendemos un término más alto y más hondo que supera en dimensiones la amistad amiguista de hombres como Ud.

Para terminar, lamentamos que con su deslealtad haya hecho aparecer al Dr. Gustavo Roca y nuestros abogados defensores como infidentes. Esto se llama vulgarmente caradurismo, y a los que lo practican caraduras. Ud. lo es.

Pese a todo, la concepción del Che se ha salvado. Porque todavía hay hombres - y cada día más- que al calor de estos tiempos Latinoamericanos maduran en el amor por sus pueblos y la humanidad. Ellos comprendieron la muerte de muchos héroes como el Che y Segundo como un grito de guerra y un canto de amor; como un llamado a la guerra por el triunfo definitivo del amor entre los seres humanos. Ud. no.

Nosotros los compañeros del Che, de Segundo, de Hermes y de los anónimos revolucionarios que a diario mueren en la lucha por la liberación de sus pueblos, nos apuramos a desenmascarar su mentira rechazando de entrada toda revisión proveniente de los fieles agentes del imperialismo como es ese experto en “Asuntos Latinoamericanos del The New York Times” que tanta gratitud le merece por haberle “revisado” su libro.

Así mismo, la presente, tiene el carácter de Carta Abierta.

Federico Evaristo Méndez - Juan Héctor Jouvé


Nota de la redacción

Federico Evaristo Méndez fue un jóven militante de izquierda argentino llegado a Cuba en los inicios de la revolución. Consiguió llegar a teniente del ejército cubano y posteriormente volvió a Salta, Argentina, a luchar en el Ejército Guerrillero de los Pobres. Este grupo fue infiltrado por un chivato de la Gendarmería, la que emboscó a la columna principal, matándo a todos sus miembros, para luego ir matando al resto de integrantes, en un intento de escarmentar a futuros guerrilleros.

Méndez y Jouvé fueron los únicos que consiguieron escapar a esta carnicería, deambulando más de un mes por las selvas del noreste argentino, casi sin alimentarse, bebiendo en ocasiones su propio orín, hasta que fueron denunciados por un almacenero a la Gendarmería, que los detuvo en 1964. Fueron salvajemente torturados durante los primeros días de prisión, y luego castigados frecuentemente por motivos nimios. Salieron en libertad con la amnistía dictada por el gobierno de Cámpora en 1973, y Méndez volvió a su Resistencia natal, donde fue detenido y torturado en reiteradas ocasiones por la policía y el ejército. Las secuelas de esto le produjeron la muerte temprana en 1992.