El continente de lo posible. Política y cultura en Cuba 1959-1968

[Libro completo] El ocho de enero de 1959, al tiempo que Fidel Castro y su ejército desarrapado entraban en La Habana, salía de la ciudad, por la puerta de servicio, la idea de la “alta cultura”, que si había gozado de tradición letrada en la República burguesa ahora se veía obligada a tomar el camino hacia Varennes. Aunque casi ninguno recorrió la Isla en la Caravana de la Libertad, los intelectuales cubanos festejaron mayoritariamente el triunfo revolucionario, como no podría ser de otro modo, y, ante sus ojos atónitos, verían cambiar el contenido de lo que habría de entenderse por “cultura” en Cuba.



Con la Revolución, el sistema democrático burgués, la idea misma de la democracia, el papel del intelectual como élite letrada y la propia idea de la cultura fueron echados al destierro por los nuevos habitantes de la ciudad política. Desde el inicio de la Revolución de 1959, y en su proceso, la creación de la nueva sociabilidad pasó en la práctica por la refutación del pasado, hecho que devino una categoría central de la nueva cultura política. La pérdida del respeto hacia el pasado propició, sobre todo, la rebelión cultural contra la propiedad privada y la caída de toda la fuerza simbólica que podía denotar aún la democracia representativa. La ruptura de las jerarquías sociales, el igualitarismo —que ya existía en parte de la cultura política cubana y vino a realizarse con la Revolución—, la concesión de la propiedad sobre la tierra y la vivienda a grandes segmentos poblacionales, la apropiación de la ciudad como espacio público real, la salida de los y las adolescentes del claustro familiar y su entrada masiva al ruedo de lo social, la universalización de la enseñanza, la relativa paridad de los ingresos, la socialización de la economía, la abolición (más tardía) de la propiedad privada y su conversión en propiedad personal, el involucramiento activo en la política, la fuente popular del poder, la nueva escala de ascenso social que se instauraba, junto a la bancarrota de las clases políticas y económicas hasta ese momento dominantes, irían creando una nueva cultura en Cuba.

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